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  • 16 Nov 2022
  • Category: Salud

Cómo Estados Unidos logró un descenso en los casos de demencia y Alzheimer

A medida que la tecnología avanza y la medicina mejora, las personas viven más. Pero el crecimiento del promedio de vida general en los últimos años vino acompañado de diversas enfermedades asociadas al envejecimiento, como el deterioro cognitivo.

 

A pesar de esto, un estudio científico publicado esta semana en Estados Unidos entregó buenas noticias respecto a una de las enfermedades que más preocupa en los adultos mayores: “La prevalencia de la demencia en los Estados Unidos está disminuyendo entre las personas mayores de 65 años, cayendo 3,7 puntos porcentuales entre 2000 y 2016″, según un nuevo estudio de RAND Corporation publicado en la última edición de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

 

En la investigación, que se titula “Tendencias en las desigualdades en la prevalencia de la demencia en los EEUU”, se evidenció que la prevalencia de esta enfermedad ajustada por edad disminuyó del 12,2 % de las personas mayores de 65 años en 2000 al 8,5 % de las personas mayores de 65 años en 2016, una caída de casi un tercio con respecto al nivel de 2000. Esta tasa de disminución fue más rápida entre 2000 y 2004.

 

Las diferencias en la prevalencia de la demencia entre los hombres negros y los hombres blancos de etnia no hispana se redujeron entre 2000 y 2016, y la prevalencia de la demencia se redujo en 7,3 puntos porcentuales entre los hombres negros en comparación con 2,7 puntos porcentuales entre los hombres blancos.

 

El estudio fue tan auspicioso que se replicará en otras ciudades del mundo Rotterdam (Holanda), Zaragoza (España) y Manhattan (Estados Unidos), por ejemplo. “Esta disminución puede ayudar a reducir la tensión esperada en las familias, los hogares de ancianos y otros sistemas de apoyo a medida que la población estadounidense envejece. Las razones de la disminución en la prevalencia de la demencia no son seguras, pero esta tendencia es una buena noticia para los estadounidenses mayores y los sistemas que los respaldan”, explicó Peter Hudomiet, autor principal del estudio y economista de RAND, una organización de investigación sin fines de lucro.

 

Según el paper publicado, la prevalencia de la demencia fue mayor entre las mujeres que entre los hombres durante todo el período, pero la diferencia se redujo entre 2000 y 2016. Entre los hombres, la prevalencia de la demencia disminuyó en 3,2 puntos porcentuales, del 10,2 % al 7,0 %.

 

La disminución fue mayor entre las mujeres: 3,9 puntos porcentuales del 13,6 al 9,7 por ciento. En 2021, alrededor de 6,2 millones de adultos estadounidenses de 65 años o más vivían con demencia. Debido a que la edad es el factor de riesgo más fuerte para la demencia, se ha pronosticado que el aumento de la esperanza de vida aumentará sustancialmente la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas de alrededor de 50 millones a 150 millones en todo el mundo para 2050.

 

“La constancia de disminución del 30% es muy importante. Es interesante ver que las mujeres son las que más mejoraron. Y que las diferencias étnicas han disminuido también. Disminuyó la demencia dentro de los deterioros cognitivos. Estamos mejorando las estadísticas a pesar de no tener un medicamento exclusivo para la demencia y todas las enfermedades que la involucran. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa donde las neuronas se mueren porque se deposita una sustancia entre ellas llamada beta amiloide. Es la causa más importante de neuronas, pero no la única. Hay otras causas como cuando se tapan los vasos sanguíneos que nutren al cerebro, lo que produce pequeños infartos. Eso se llama demencia multi-infartos”, explicó a Infobae el doctor Alejandro Andersson, médico neurólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires.

 

“Lo que ha mejorado en los últimos años es la educación que estimula al cerebro y la atención cognitiva. Eso incrementa la densidad sináptica y la reserva cognitiva, que actúan como protección contra la demencia. Las personas con formación universitaria tienen un 30% menos de incidencia de demencia respecto a otras personas que no alcanzaron esos estudios. También mejoraron todos los índices de factores de riesgo cardiovasculares y son más las personas que tienen conciencia de la importancia de adoptar buenos hábitos de alimentación y estilo de vida, al igual que los controles médicos rutinarios”, agregó el experto.

 

Las razones de la baja

 

Cada vez hay más pruebas de que la prevalencia de la demencia ajustada por edad ha disminuido en los países desarrollados, posiblemente debido al aumento de los niveles de educación, una reducción del tabaquismo y un mejor tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular clave, como la presión arterial alta o la diabetes.

 

El nuevo estudio RAND emplea un modelo novedoso para evaluar el estado cognitivo basado en un amplio conjunto de medidas cognitivas obtenidas de más de 21.000 personas que participan en el Estudio Nacional de Salud y Jubilación, una gran encuesta representativa de la población que se ha realizado durante más de dos décadas.

 

El modelo aumenta la precisión de la clasificación de la demencia mediante el uso de la dimensión longitudinal de los datos y encontró que la educación fue un factor importante que contribuyó, en un sentido estadístico, a la reducción de la demencia, explicando alrededor del 40 por ciento de la baja en la prevalencia de la demencia entre los hombres y el 20 por ciento de la reducción entre las mujeres. La fracción de hombres con educación universitaria en el estudio aumentó del 21,5 % en 2000 al 33,7 % en 2016, y la fracción de mujeres con educación universitaria aumentó del 12,3 % al 23 % durante este período.

 

Las tendencias en el nivel de educación difieren entre los grupos demográficos, lo que puede afectar las diferencias en la prevalencia de la demencia en el futuro. Por ejemplo, mientras que las mujeres tradicionalmente tenían niveles de educación más bajos que los hombres, entre las generaciones más jóvenes, las mujeres tienen más educación. Si bien los grupos de minorías raciales y étnicas todavía tienen niveles de educación más bajos que los individuos blancos no hispanos, las brechas entre los grupos raciales y étnicos se han reducido.

 

“Cerrar la brecha educativa entre los grupos raciales y étnicos puede ser una herramienta poderosa para reducir algunas desigualdades de salud y diferencias de demencia en particular, un objetivo importante de la política de salud pública”, afirmó el doctor Hudomiet.

 

La prevalencia ajustada por edad de la demencia tendió a ser mayor entre los individuos de minorías raciales y étnicas, tanto entre hombres como entre mujeres. Sin embargo, entre los hombres, la diferencia en la prevalencia entre las personas negras y blancas no hispanas se redujo, mientras que se mantuvo estable entre las mujeres. Entre los hombres blancos no hispanos, la prevalencia de la demencia se redujo del 9,3 % al 6,6 %. Entre los hombres negros no hispanos, la tasa cayó del 17,2 por ciento al 9,9 por ciento.

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