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Una Señal Celestial
  • 16 May 2022
  • Category: Salud

Detectaron vestigios del COVID-19 en el intestino hasta 7 meses después de la infección

Las conclusiones de científicos de diversas especialidades que investigar las consecuencias del COVID-19 en el organismo han llegado a puntos coincidentes respecto a la infección y su impacto en el sistema digestivo. Dos investigaciones recientes revelaron que pacientes que contrajeron la enfermedad pueden eliminar el virus en sus heces durante siete meses después de la infección y quienes lo hacen a menudo tienen problemas intestinales.

 

A pesar de ser incluso negativos frente a los testeos, los pacientes a menudo experimentaron náuseas, dolor abdominal y vómitos, después de que los otros signos de la infección se habían desvanecido. Los investigadores coinciden en que a la creciente evidencia de que el COVID-19 infecta activamente el intestino, se adiciona que esos transtornos intestinales se transforman en persistente para las personas que sufren de COVID prolongado. Una de las investigaciones más recientes argumentó que la respuesta podría ser “reservorios ocultos” del virus en todo el cuerpo.

 

El autor de un nuevo estudio publicado en la revista especializada Gastroenterology, Ami Bhatt, profesor asociado de medicina y genética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, investigó cómo el microbioma, el vasto universo de bacterias que cubre el revestimiento de nuestros intestinos, afecta la salud humana. Bhatt y sus colegas se inspiraron en un estudio previo del gastroenterólogo Saurabh Mehandru de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, en el que estaba claro que las células que recubren el intestino muestran la proteína que el virus usa para ingresar a ellas. Esto permite que el SARS-CoV-2 infecte el intestino.

 

Los pasos que siguen apuntaron a estudiar si la huella intestinal bacteriana de un individuo se ve afectada si el virus se elimina en las heces, cómo y durante cuánto tiempo después del tránsito del COVID.

 

Bhatt y sus colegas querían hacer un seguimiento de lo que sucedía en la mayoría de los pacientes, aquellos con una enfermedad leve. Su estudio involucró a 113 participantes a los que se tomaron muestras por varios meses.

 

El descubrimiento de que un pequeño número de participantes, el 3,8 por ciento, todavía estaba eliminando coronavirus en sus muestras de heces siete meses después de la infección podría indicar una fuente para este fenómeno generalizado.

 

Los especialistas concluyeron que era posible detectar rastros de COVID en el 85% de las muestras de personas actualmente infectadas con el virus. Después de una semana, esto se redujo a la mitad y, a los cuatro meses, solo el 12% todavía tenía una muestra de heces positiva.

 

Los hallazgos se suman a la creciente evidencia que respalda la hipótesis de que fragmentos persistentes de virus (coronavirus “fantasmas”, los ha llamado Bhatt) podrían contribuir a la misteriosa condición llamada COVID prolongado. “Nadie sabe realmente qué causa el COVID prolongado -explicó la autora del estudio-. Tal vez éste y la amplia variedad de síntomas que causa, se deba a la respuesta del sistema inmunitario a las proteínas virales en reservorios ocultos en todo el cuerpo”.

 

Bajo este panorama, la investigadora estimó que las personas con COVID prolongado que experimentan síntomas cognitivos, conocidos como niebla mental, podrían tener una infección persistente por SARS-CoV-2 en su sistema nervioso, de la misma manera que aquellos pacientes con problemas estomacales persistentes tenían más probabilidades para continuar eliminando el virus a través de sus heces.

 

La gran mayoría de estos estudios respaldan la posibilidad de que los reservorios virales a largo plazo contribuyan al desarrollo de COVID prolongado, “pero los investigadores deberán trabajar más para mostrar un vínculo de manera concluyente -indicó Mehandru-. Deberán documentar que el coronavirus está evolucionando en personas que no están inmunocomprometidas, y deberán vincular dicha evolución con síntomas prolongados de COVID. En este momento hay evidencia anecdótica, pero hay muchas incógnitas”, dice Mehandru.

 

El equipo de Stanford dijo que tiene la esperanza de que las muestras estén disponibles para probar la hipótesis del reservorio viral en el aparato digestivo. El Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, por ejemplo, está realizando un gran estudio llamado RECUPERAR, que tiene como objetivo abordar las causas de la larga duración del COVID y recolectará biopsias de los intestinos inferiores de algunos participantes. Con estas nuevas evidencias, los especialistas esperan progresar en sus conclusiones.

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