Este es un llamado de Dios a detener todo aquello que intente levantarse en medio de una dificultad. La Biblia dice que quien pierde los estribos fácilmente provoca conflictos, mientras que quien se mantiene sereno logra detenerlos.

 

¿Quiénes son las personas que pierden los estribos con facilidad? Son aquellas que se airan rápido, que toman demasiado en serio lo que los demás hacen o dicen. Regularmente, no soportan una broma o un comentario y reaccionan de inmediato. En palabras comunes, son personas de “mecha corta.”

 

¿Por qué se les llama así? En México, cuando encendemos un cohete o juego pirotécnico, si la mecha es larga, da tiempo de correr antes de que explote. Pero si la mecha es corta, apenas la enciendes y de inmediato truena. Así sucede con las personas impulsivas: apenas se les provoca, explotan.

 

Si tú eres una de esas personas, el llamado de Dios es a ser más paciente, a tomarte las cosas con calma y analizar antes de reaccionar. Dios nos dio un cerebro para razonar, valorar y reflexionar. Los animales reaccionan por instinto; su cerebro no analiza, solo responde a lo que percibe como amenaza. Por ejemplo, un gato salta de inmediato al ver algo que parece una serpiente, aunque no lo sea. Pero a los seres humanos, Dios nos dio la capacidad de pensar, evaluar y decidir con sabiduría.

 

Por eso, la invitación de hoy es a dejar de reaccionar impulsivamente. No todo lo que digan o hagan contra ti merece una respuesta. Hay quienes, al escuchar una crítica, enseguida quieren pelear, maldecir o vengarse. Pero Dios nos recuerda que nuestro cerebro fue creado para algo más grande: para pensar antes de actuar.

 

La Biblia repite en Proverbios 15:18: “El que pierde los estribos con facilidad provoca peleas; el que se mantiene sereno las detiene.” Entonces, ¿cómo podemos detener cualquier tipo de pelea que se intente levantar contra nosotros? Manteniéndonos serenos, analizando con calma y no tomándonos tan en serio lo que otros dicen o hacen.

 

Si después de analizar concluyes que algo realmente merece una reacción, aun así, esa reacción no debe ser de enojo ni de venganza. Más bien, debe ser de alejamiento y serenidad. La Biblia dice: “El sabio ve el mal y se aparta de él.” No dice que reacciona con la misma moneda, sino que se aparta con prudencia.

 

Este consejo no solo aplica en el trabajo, donde a veces enfrentamos rivales o personas que no valoran nuestra forma de actuar, sino también en casa. ¿Cómo reaccionas cuando tu esposa o esposo dice algo que te provoca? ¿Respondes con serenidad o con ira? Dios nos invita hoy a ser más tranquilos, a controlar nuestras emociones y a mantener la paz en todo momento.

 

ORACIÓN

 

 

Padre Celestial, gracias porque hoy nos recuerdas que perder los estribos nunca trae una solución verdadera. Reconocemos que reaccionar con enojo es propio de la insensatez, de quienes no usan la capacidad de análisis que tú has puesto en nuestras mentes. Queremos ser personas sabias, que reflexionan antes de hablar o actuar.

 

Señor, te pedimos que nos ayudes a detenernos antes de reaccionar, a pensar si realmente vale la pena entrar en una discusión o una pelea. Sabemos que, al hacerlo, ninguno gana, porque los necios nunca ceden. Danos dominio propio, serenidad y sabiduría para mantenernos en paz, aun cuando otros intenten provocarnos.

 

Bendice, Señor, a cada persona que escucha o lee este mensaje. Dales esa capacidad de análisis, resistencia y serenidad que solo tu Espíritu puede dar. Que aprendamos a detener las peleas con calma y amor, reflejando tu carácter en nuestras reacciones.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús de Nazaret. 

 

Amén y amén.

 

¡Bendiciones!