**Éxodo 2:9 (NTV)**
*—Toma a este niño y dale el pecho por mí —le dijo la princesa a la madre del niño—. Te pagaré por tu ayuda. Así que la mujer se fue con el bebé a su casa y lo amamantó.*
Egipto había dictado sentencia. Todo niño hebreo recién nacido debía morir. No era una amenaza vaga ni un rumor de mercado: era política de Estado. Y en una casa cualquiera, una madre sabía que su hijo tenía los días contados.
Lo que hizo esa mujer no fue rendirse. Tejió una cesta, la selló, puso adentro a su bebé y lo soltó al río. Un gesto que parece desesperación y era fe.
Río abajo, la hija del faraón encuentra la canasta. Se compadece. Decide adoptarlo. Pero el niño es recién nacido y necesita quien lo amamante, así que ordena buscar una mujer hebrea. Entre todas las mujeres hebreas de Egipto, la que llega es la madre del niño.
Y entonces le dicen: **toma a este niño, críalo, y te pagaré por hacerlo.**
Léelo otra vez. La misma mujer que días antes escondía a su hijo del imperio ahora lo cría bajo la protección del imperio. Con techo. Con seguridad. Con salario.
Eso no fue suerte. Fue propósito.
Porque esa mujer cargaba un encargo del cielo: concebir, proteger y criar al hombre que sacaría a Israel de la esclavitud. Había un destino en juego, y cuando hay un propósito de Dios de por medio, las circunstancias se acomodan.
Aquí conviene decir lo que muchos predicadores se saltan. Caminar en el propósito de Dios no te vuelve inmune a la dificultad. Esa madre pasó noches de terror antes de ver el milagro. La prueba no vino a destruirla; vino a formarla. Las adversidades también forman parte del diseño: te dan carácter, te dan experiencia, te preparan para cargar lo que Dios ya tiene apartado para ti.
Lo que sí cambia cuando estás en el lugar correcto es el respaldo. **Dios no solo te llama, también sostiene el llamado.** Provee lo que hace falta para cumplirlo, y a veces lo provee desde la mesa del que te quería destruir.
La pregunta incómoda es esta: ¿estás corriendo detrás de metas para las cuales nunca fuiste llamado? Es posible vivir ocupadísimo y estar completamente fuera de lugar. Es posible construir con esfuerzo algo que Dios nunca te pidió construir.
Descubre para qué te envió Dios a esta tierra. Alinéate a ese diseño. Lo demás empieza a obrar a tu favor.
### ORACIÓN
Padre celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret, gracias por recordarnos hoy la importancia de caminar en Tu propósito. Si hemos estado corriendo fuera de Tu voluntad, persiguiendo metas para las que no fuimos llamados, ayúdanos a rectificar el camino. Alinea nuestros corazones y nuestros pasos a Tu diseño perfecto. Que así como cuidaste a Moisés y a su madre, Tu protección, Tu respaldo y Tu provisión reposen sobre cada uno de Tus hijos. Sabemos que en Tus manos nuestras vidas están seguras y con un destino glorioso.
Oramos en el nombre de Jesús de Nazaret. Amén y amén.
¡Bendiciones!







