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Una Se帽al Celestial

饾懌饾拞饾挆饾拹饾拕饾拪饾拹饾拸饾拏饾拲: Cuando mi Coraz贸n Desfallece

 

Salmos 6:2-3 (DHH) Dios mío, escucha mis gritos de dolor, ¡atiende a mi oración! Desde el último rincón de la tierra clamo a ti, pues mi corazón desfallece. Ponme a salvo sobre una alta roca.

 

Esta es una constante en nosotros los seres humanos, queridos, es normal que nosotros experimentemos situaciones de dolor o que nuestro corazón se desfallezca, pero, por qué están puestas ahí esas situaciones de dolor en nuestra vida.

 

¿Dios pone esas situaciones de angustia para desquitar su ira con nosotros? No, esa no es la razón. El Señor quiere que nosotros pasemos por esas necesidades, porque es la única manera en que nosotros clamemos a Él. Esta es la única forma en la que nosotros recordamos que Dios existe y que debemos acudir por auxilio y por ayuda.

 

Siempre pasamos por momentos complicados o difíciles en nuestras vidas, recordamos que hay un creador, al cual podemos clamar y decirle: Señor, te necesito. Por esa razón es que Dios ha permitido que esas necesidades están en nuestra vida.

 

De hecho, hay muchas cosas que podemos resolver por nuestras propias fuerzas, hay demasiadas cosas que nosotros podemos alcanzar si no lo proponemos o si tenemos la suficiente persistencia y perseverancia.

 

Pero hay algunas otras, queridos, que están diseñados para ser alcanzadas solamente por el poder de la oración, no importa cuánto tratemos de esforzarnos, hay algunas soluciones a nuestros problemas que no son alcanzables por fuerza humana, ese es el momento donde nos debemos tomar de la mano de Dios y no soltarnos de ella.

 

En ese punto es cuando se desata el verdadero potencial de nuestras vidas, es hasta ese momento donde nosotros nos complementamos y nuestro verdadero potencial se manifiesta, si nosotros caminamos sin Dios, nuestro motor anda a medias.

 

Vuelvo y repito, en algunas ocasiones podemos alcanzar objetivos si no lo proponemos, si luchamos y trabajamos arduamente por ellos, pero para las situaciones más importantes en nuestras vidas, sí necesitamos a Dios, porque Él las diseñó solamente para lograrlas clamando a Él.

 

Y cuando nosotros clamamos al Señor, nos llenamos, nos complementamos de fuerzas celestiales, es ahí donde muchos en la Biblia descubrieron que las batallas no se lucha con espada o con ejército, es con el santo espíritu de Dios que se puede vencer los obstáculos que tenemos enfrente.

 

En pocas palabras, esto no se trata de fuerza humana, es cuando un humano clama a su creador y se toma de la mano de Él, ahí se desata el verdadero potencial de una persona. Cuando nuestro corazón desfallece reconocemos que necesitamos a Dios, y cuando nosotros hacemos esa oración y lo buscas con fe, es ahí cuando se desata todo nuestro potencial.

 

Cuando el ser humano es colocado sobre la roca alta que habla el salmista, su potencial se desarrolla al máximo y sin límites. Las cosas que logramos con nuestro propio esfuerzo son pasajeras, pero las cosas más importantes solamente se logran a través de la oración y el clamor de Dios.

 

ORACIÓN

 

 

Padre, te damos las gracias por enseñarnos que cuando nuestro corazón desfallece, no necesariamente es negativo, eso nos lleva a despertar el máximo de nuestro potencial.

 

Pero asimismo entendemos que solos no podemos, necesitamos clamar a ti en medio de nuestro dolor y angustia y que nuestra oración esté en una roca alta.

 

En el nombre es Jesucristo de Nazaret.

 

Amén y amén.

 

¡Bendiciones!

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