Romanos 12:14 (NTV) Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga.

 

Queridos amigos, el título del devocional de hoy es “Hazlo de manera diferente”, porque la forma común de reaccionar ante quienes nos persiguen o nos critican es hacerlo de la misma manera: con enojo, con palabras duras o devolviendo la ofensa. Si alguien nos juzga, lo natural es responder con juicio; si nos critican, lo más humano es criticar de vuelta. Pero la Biblia nos invita a actuar de manera diferente, a hacerlo a la manera de Dios.

 

El apóstol Pablo nos exhorta claramente: “Bendigan a quienes los persiguen; no los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga.” Esto es un llamado a romper con la reacción natural y elevarnos a una respuesta espiritual. Todos podemos identificar fácilmente a alguien que nos ha herido, criticado o señalado injustamente. Personas que han levantado falsos testimonios, que nos han acusado sin razón o que hablan mal de nosotros para ganarse la simpatía de otros. Aun así, la Palabra nos enseña a responder con bendición, no con maldición.

 

Reaccionar de manera diferente significa no permitir que el resentimiento, el odio o el deseo de venganza se alojen en nuestro interior. Cuando dejamos que esas emociones negativas crezcan dentro de nosotros, nos roban la paz, nos quitan el brillo y nos desenfocan. Perdemos la concentración en el trabajo, dejamos de disfrutar a nuestra familia y permitimos que lo negativo controle nuestras emociones. Pero cuando decidimos orar por quienes nos persiguen, esos sentimientos se disipan, el corazón se limpia y la luz de Dios vuelve a brillar en nosotros.

 

La reacción natural es pagar mal por mal. Sin embargo, los hijos de Dios hemos sido llamados a vivir de manera diferente, a identificar las emociones destructivas y expulsarlas de nuestro interior. La madurez espiritual se demuestra cuando, en lugar de maldecir, bendecimos y pedimos a Dios que obre en la vida de quienes nos han hecho daño. Eso no solo demuestra dominio propio, sino también el carácter de Cristo en nosotros.

 

Jesús mismo nos dio el ejemplo. Mientras lo clavaban en la cruz, Él no maldijo, sino que oró por quienes lo crucificaban, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Esa es la manera divina, la manera diferente de reaccionar. Cuando decidimos actuar así, dejamos de movernos en lo carnal y comenzamos a movernos en lo espiritual.

 

ORACIÓN

 

 

Padre Celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret, hoy te pedimos que nos ayudes a reaccionar de una manera diferente. No queremos seguir la corriente del mundo ni pagar mal por mal. Enséñanos, Señor, a bendecir en lugar de maldecir, a orar por quienes nos persiguen y a mantener un corazón limpio delante de ti.

 

Líbranos del deseo de venganza y de las emociones destructivas que roban nuestra paz. Ayúdanos a elevarnos por encima de lo carnal y a responder con madurez espiritual. Que en cada situación difícil podamos recordar el ejemplo de Jesús, quien bendijo y oró por aquellos que lo herían.

 

Te pedimos, Señor, que nos llenes de tu amor, de tu paciencia y de tu gracia. Que nuestra reacción ante el mal sea siempre el bien. Bendigo a cada persona que escucha o lee este devocional, y oro por sus hogares y familias. En tus manos los entrego, confiando en que tú obrarás en cada corazón.

 

En el nombre de Jesús de Nazaret

 

Amén y Amén.

 

¡Bendiciones!