Isaías 40:3 (NTV) ¡Escuchen! Es la voz de alguien que clama: ¡Abran camino a través del desierto para el Señor! ¡Hagan una carretera derecha a través de la tierra baldía para nuestro Dios!

 

Esta es una profecía que dio Isaías hace aproximadamente 2,750 años, anunciando que vendría alguien a preparar el camino del Mesías, del Cristo, de Jesús. Ese hombre fue Juan el Bautista, quien predicaba en el desierto anunciando que vendría detrás de él alguien de quien no era digno ni de desatarle el calzado.

 

Juan el Bautista cumplió con esta profecía al preparar el camino, anunciar la llegada del Mesías y hacerles saber a las personas de su tiempo que venía alguien grande y poderoso. Pero este mensaje también se aplica a nuestra época. Cristo no solo vino hace dos mil años: Él prometió que regresaría.

 

Hay varios pasajes en la Biblia que anuncian su regreso. Uno de ellos se encuentra en Mateo 25, donde Jesús habla de la parábola de las diez vírgenes. En ella compara el Reino de los Cielos con diez mujeres que esperaban al novio: cinco prudentes, con sus lámparas llenas y aceite extra, y cinco insensatas, que no se prepararon con suficiente aceite para la llegada del esposo. Este relato simboliza lo que sucederá en el futuro cuando Cristo vuelva: una parte estará preparada para recibirlo, y otra no.

 

En otros pasajes, Jesús también dijo: “Estarán dos en el campo, uno será tomado y el otro será dejado.” Además, en el libro de los Hechos, cuando Jesús ascendía al cielo y las nubes lo cubrieron, unos ángeles les dijeron a los apóstoles: “Varones galileos, ¿por qué se asombran? Este mismo Jesús que ha sido tomado de ustedes al cielo, volverá de la misma manera en que lo han visto subir.”

 

Hay muchísimos pasajes bíblicos que anuncian el retorno del Señor Jesucristo. La primera vez que vino, Juan el Bautista preparó el camino; ahora nosotros sabemos que Él volverá y tenemos el mismo llamado: prepararle el camino nuevamente.

 

Nuestra función debe ser como la de Juan el Bautista: anunciar a nuestra generación que el Mesías está por venir. El mismo que fue crucificado hace dos mil años regresará para recoger a los que han creído en Él.

 

Quizá pienses: “Pastor, estoy muy ocupado, tengo trabajo, tengo muchas responsabilidades. ¿En qué momento puedo anunciar su venida? Para eso están los pastores.” Pero no es así. Podemos preparar el camino desde nuestros hogares, compartiendo este mensaje con nuestros hijos, enseñándoles que Cristo viene pronto. Esto es un gran avance espiritual, porque el enemigo ha cegado a muchos respecto a este tema; muy pocos son conscientes del regreso de Jesús.

 

Muchos adultos recién convertidos ni siquiera han escuchado que el Señor volverá, y eso demuestra la urgencia de preparar el camino. Es nuestra responsabilidad, no porque Él no pueda hacerlo, sino porque somos los Juanes Bautistas de este tiempo.

 

Sentémonos con nuestros hijos, expliquémosles que Jesús viene, que Él prometió regresar y no miente. Digámosles que alguien poderoso está por llegar, que pronto seremos arrebatados y llevados a su presencia.

 

Queridos amigos, preparemos el camino para el Mesías. Este es el mensaje que Dios nos da hoy: Jesús viene pronto y debemos anunciarlo.

 

ORACIÓN

 

 

Padre Celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret te damos gracias por la oportunidad de leer tu Palabra y recibir un mensaje directo de tu corazón. Señor, reconocemos que es nuestra responsabilidad prepararte el camino, así como lo hizo Juan el Bautista hace dos mil años, para que las personas creyeran y entendieran que venía alguien con un propósito eterno.

 

Hoy, esa responsabilidad recae sobre nosotros. Queremos sentarnos con nuestros hijos, enseñarles y recordarles que Tú vienes pronto. Muchos aún no son conscientes de tu regreso, pero queremos ser instrumentos para llevar este mensaje a sus corazones.

 

Señor, no solo estamos a la expectativa de tu venida, sino que deseamos ser agentes activos que preparan el camino. Prepara nuestros corazones, los de nuestras familias y los de quienes nos rodean, para que todos estén listos cuando regreses por tu pueblo.

 

Ven pronto, Señor Jesús. Anhelamos estar en tu presencia. Bendice a cada persona que escucha o lee este devocional; guarda sus hogares, sus familias, y dales sabiduría para enseñar a sus hijos acerca de tu regreso.

 

Gracias, Padre. Oramos en el nombre de Jesús de Nazaret. 

 

Amén y amén.

 

¡Bendiciones!