Gálatas 3:1 (NTV) ¡Ay gálatas tontos! ¿Quién los ha hechizado? Pues el significado de la muerte de Jesucristo se les explicó con tanta claridad como si lo hubieran visto morir en la cruz.

 

El apóstol Pablo pasó por muchas ciudades explicando con claridad qué significaba la muerte del Señor Jesucristo, qué representaba, por qué había sucedido y cuáles eran los beneficios que las personas obtenían al creer en Jesús y aceptarlo como el único Señor, el único Dios y el único Salvador.

 

Este mensaje lo fue anunciando en diferentes regiones y ciudades, viajando incansablemente. Una de esas regiones fue Galacia, donde dejó muy claro el significado de la muerte de Cristo y los beneficios que recibimos al creer en Él. Pablo estuvo con ellos un tiempo, los discipuló, los entrenó y les dio una formación sólida, con la excelencia y el nivel que caracterizaban su ministerio.

 

Después de ese tiempo, el apóstol Pablo continuó su viaje hacia otras regiones. Sin embargo, se entera de algo alarmante: la congregación de Galacia, los gálatas, después de haber escuchado y aceptado la salvación, después de haber recibido la gracia de Dios y los beneficios de la cruz, querían volver a esclavizarse.

 

Estas personas, que no provenían del judaísmo ni tenían sus costumbres, querían someterse nuevamente a las prácticas y leyes del Antiguo Testamento, cumpliendo normas que nunca les correspondieron. Esto sucedió porque llegaron personas que comenzaron a judaizarlos, haciéndoles creer que era necesario volver a esas prácticas para agradar a Dios.

 

Ante esto, el apóstol Pablo se molesta profundamente y les escribe con palabras fuertes: “Gálatas insensatos, ¿quién los ha hechizado?” Él incluso considera que estaban bajo un embrujamiento espiritual, y esto, queridos, llama poderosamente la atención.

 

¿Por qué? Porque hoy sucede algo muy parecido. En las iglesias se explica a las personas los beneficios de la cruz, se les da formación, se les dedica tiempo. Pasan semanas y meses recibiendo enseñanza, charlas, clases, libros, videos, oración y acompañamiento pastoral.

 

Pero llega un momento en que, como pastores, entendemos que las personas deben caminar por sí mismas, madurar y crecer espiritualmente. Así como un niño aprende a caminar, llega el momento en que hay que soltarlo para que avance.

 

Y es justo ahí cuando aparecen personas que los embrujan, que les hablan cosas sin fundamento, que les dicen: “Dios me dijo”, “Dios te llamó”, “Dios te dio este ministerio”. Y sin darse cuenta, muchos caen bajo ese hechizo espiritual.

 

Entonces surge la misma pregunta del apóstol Pablo: “¿No recibieron suficiente formación? ¿No estuvimos tiempo con ustedes enseñándoles los beneficios de la cruz? ¿No entendieron lo que representa la muerte de Jesús, la salvación y la gracia?”

 

Pablo estaba molesto porque la dedicación, el tiempo y la formación que había invertido en ellos había sido grande, y aun así fueron fácilmente convencidos de abandonar la verdad que habían recibido.

 

Por eso les escribe con tanta firmeza: “El significado de la muerte de Jesucristo se les explicó con tanta claridad, como si lo hubieran visto morir en la cruz.”

 

En conclusión, este devocional nos recuerda que los beneficios de la cruz son suficientes. Si has recibido formación, si te han dedicado tiempo, permanece firme en esas bases sólidas. No te apartes de las raíces que has echado en el Señor. Mantente en la verdad que has aprendido.

 

ORACIÓN

 

 

Padre celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret, te damos gracias por la oportunidad que nos das de recibir tu Palabra y ser guiados e instruidos por ella.

 

Señor, los beneficios de tu muerte fueron muchos, y a veces las personas los olvidan con facilidad. Por eso, mi oración es para que cada persona que ha recibido la salvación permanezca firme en bases sólidas, echando raíces en el lugar donde fue formada y enseñada por Ti.

 

Padre, pongo en tus manos a cada creyente que está siendo tentado, desestabilizado o confundido por el enemigo, intentando ser apartado del camino donde Tú lo trajiste y lo formaste. Blinda sus corazones, protégelos para que no caigan bajo hechizos ni engaños, aun cuando se use tu nombre para desviarlos.

 

Así como sucedió con los gálatas, hoy también hay nuevos creyentes siendo amenazados por falsas enseñanzas. Te pedimos, Señor, que nuestro crecimiento y madurez sean firmes y sólidos en Ti.

 

Oramos en el nombre de Jesús de Nazaret.

 

Amén y amén.

 

¡Bendiciones!