1 Tesalonicenses 1:10 (NTV) También comentan cómo ustedes esperan con ansias la venida, desde el cielo, del Hijo de Dios, Jesús, a quien Dios levantó de los muertos. Él es quien nos rescató de los horrores del juicio venidero.
Cuando el apóstol Pablo escribió a la iglesia que estaba en Tesalónica, lo hizo con gran satisfacción y agrado, al observar el buen ejemplo que estaban dando como creyentes. Las características que ellos manifestaban eran notorias para las personas a su alrededor. Tesalónica, en aquel entonces, era parte de Grecia, en la región de Macedonia, y había varias ciudades importantes alrededor de ella.
Cuando Pablo llegó a Tesalónica y predicó, fue recibido con gran alegría, con un corazón abierto y enseñable. Esta iglesia estaba dispuesta a aprender, y lo que aprendieron comenzó a reflejarse en sus vidas. Imitaban al apóstol Pablo, se llenaban del Espíritu Santo y mostraban gratitud hacia las personas de su entorno.
Los pueblos, ciudades y aldeas alrededor de Tesalónica estaban sorprendidos del cambio que habían experimentado estos creyentes. La transformación que ellos habían alcanzado a través de la predicación del apóstol impactó a su entorno, y las personas comenzaron a imitar su ejemplo.
Dentro de las características de estos creyentes, no solo destacaba que fueran enseñables y abiertos al Evangelio, sino que también eran llenos de alegría, gozo y del Espíritu Santo, lo que era evidente para todos a su alrededor.
Sin embargo, hay una característica aún más importante que resalta Pablo: la esperanza en la venida de Cristo. El apóstol les escribe: “También comentan cómo ustedes esperan con ansias la venida desde el cielo del Hijo de Dios, Jesús, a quien Dios levantó de los muertos.”
Esta característica demuestra que los creyentes de Tesalónica tenían muy claras las enseñanzas bíblicas, incluyendo la doctrina del arrebatamiento y la venida de Jesús para recoger a los creyentes. La gente a su alrededor reconocía esta esperanza y la comentaba.
Queridos amigos, hoy esta característica sigue siendo fundamental. Con todas las señales que estamos viviendo en nuestra época, debemos esperar con ansias la venida del Señor. Debemos anhelar su retorno, tal como los creyentes de Tesalónica lo hicieron.
Pablo también explica que Jesús ya nos ha rescatado de los horrores del juicio venidero. Esto significa que no estamos destinados a recibir condenación o castigo, porque Cristo ya lo pagó en la cruz. La gran tribulación es un juicio para la Tierra, pero los creyentes somos protegidos y liberados de ese castigo.
En conclusión, la característica más importante de los verdaderos creyentes es esperar con ansias la venida de Jesús, confiando plenamente en que ya hemos sido rescatados y que nuestra salvación está asegurada.
ORACIÓN

Padre celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret, te doy gracias, Dios, por la oportunidad de estar conectados a tu corazón mediante tu palabra. Gracias porque nos recuerdas que las características de los creyentes son notables.
Señor, al igual que los tesalonicenses, queremos esperar con ansias tu retorno. Te pedimos que nos ayudes a mantener viva la esperanza en tu venida, a vivir conscientes de que nos has rescatado de los horrores del juicio venidero.
Señor, que esta esperanza sea evidente en nuestras vidas y que, a través de nosotros, otras personas puedan ver el gozo, la alegría y la fe en ti. Bendice a cada persona que recibe este mensaje, que esta enseñanza traiga fortaleza y confianza en tu promesa de regresar.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús de Nazaret.
Amén y Amén.
¡Bendiciones!