Alfa 103.9FM
Una Seรฑal Celestial

๐‘ซ๐‘ฌ๐‘ฝ๐‘ถ๐‘ช๐‘ฐ๐‘ถ๐‘ต๐‘จ๐‘ณ: VOLVER A LEVANTARSE

2 Pedro 3:9 NTV
 
En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan. 
 
¿Qué significa volver a levantarse?, ¿qué implica volver a levantarse?, ¿cuál es el deseo que Dios tiene para con nosotros? cuando hemos cometido un error, cuando hemos caído, cuando hemos fallado, cuando hemos fracasado. Hoy quiero que te quede claro el mensaje, es necesario volver a levantarse.
 
A todos los que aceptan a Cristo como Salvador, se les ha prometido un nuevo nacimiento, pero ¿significa este nuevo nacimiento, que no volverá la vieja naturaleza a tratar de tomar control sobre nuestra vida?, ¿significa que el nuevo nacimiento, traerá con él un cambio inmediato y nunca más tendremos ganas de hacer lo malo, lo negativo, lo que nos llevó a caer tan bajo? 
 
No, para nada, quiero que ustedes entiendan claramente, lo que significa el nuevo nacimiento y lo que esto conlleva. ¿Por qué? Porque de aquí quiero enseñarte, específicamente lo que significa volver a levantarse, para responder a esta pregunta; ¿si el nuevo nacimiento trae conmigo todas las fuerzas para no volver a caer, todas las fuerzas para no volver a fracasar?
 
La respuesta es NO. Compara el nuevo nacimiento, por ejemplo, en Cristo con el nacimiento de un bebé, ¿puede un recién nacido caminar?, ¿puede alimentarse un recién nacido por él mismo?, ¿puede cantar, leer o hablar? ¡No!, aún no, pero algún día lo hará. 
 
Cuando se recibe el nuevo nacimiento, es el padre el que está ahí en el quirófano, esperando a la criatura, es el padre el que está observando a su hijo nacer, es el Padre el que está listo para recibirlo en sus brazos, está dispuesto a invertirse en ese recién nacido, es el padre el que está listo para ayudarlo y enseñarle paso por paso. 
 
El padre tiene que enseñarle a caminar, tiene que enseñarle después a hablar, tiene que empezar a darle un nuevo lenguaje al recién nacido, no es el lenguaje que utilizaba dentro del vientre de la madre; él tal vez se comunicaba con pataditas, con golpes, con movimientos, cuando tenía hambre, probablemente se movía de un lado a otro, cuando estaba incómodo, tal vez pataleaba. 
 
Ese era su lenguaje muy básico al principio, pero cuando ha nacido y el padre lo ha esperado en el quirófano y lo recibe en los brazos y el recién nacido se convierte en el orgullo del padre, el padre quiere enseñarle, está dispuesto a invertir en él, le enseña a caminar, le enseña a hablar, le da un nuevo lenguaje.
 
En ese nuevo lenguaje el empieza a corregir, le empieza a decir no hijo, mira, esto no se dice así, las cosas se piden por favor, cuando alguien te hace un favor, le das las gracias; entonces el padre empieza a invertirse, empieza a darle forma. 
 
Cuando el niño se cae, el padre lo levanta, cuando el niño tropieza nuevamente, el padre lo levanta, el padre no dice porque te caíste, ahí te quedas, no sirves para nada, te desecho. Eso no es el evangelio. 
 
El Dios celestial, el Padre Celestial que nosotros tenemos, es uno de amor, es uno de compasión, es uno que espera que su hijo se vuelva a levantar cuando ha caído, porque el Padre Celestial sabe que el crecimiento toma tiempo, pero ¿el padre se avergüenza porque su hijo se cae?, ¿el padre se avergüenza porque su hijo se tropieza? No, para nada; el padre sabe que su hijo acaba de nacer, que su hijo está aprendiendo, que su hijo está avanzando en la vida, que se está convirtiendo en una persona madura, que se está convirtiendo en una persona que está siendo enseñada.
 
Entonces, si esto no le avergüenza al padre, más bien lo hace orgulloso de enseñar a su hijo y de invertirse a él, porque saben los padres que el crecimiento viene con tiempo, también Dios sabe que el crecimiento viene con tiempo. 
 
Hoy quiero pedirte un favor, si tú estás leyendo este devocional y caíste, fracasaste, encontraste un tropiezo. Quiero decirte que tu padre no se avergüenza de ti. Tu Padre Celestial está esperando a que te vuelvas a levantar y volverse a levantar, es la naturaleza del que está aprendiendo, volverse a levantar, es la naturaleza del que está creciendo, volverse a levantar, es la naturaleza del que está avanzando.
 
Porque no se cae el que no avanza, volverse a levantar es necesario para aquellos que están avanzando, para aquellos que se atrevieron a crecer, a ir más allá, a desafiar el estancamiento, a desafiar la comodidad y salir de su zona de confort. Esos son los que tropezamos, esos son los que caemos, ¿es vergonzoso?, para nada, es síntoma y señal de crecimiento, es síntoma y señal de avance. Y tu Padre Celestial está desde arriba echándote ánimo, echándote porras, diciéndote: – Vamos campeón, tú puedes, vamos yo estoy contigo, vamos, te estoy esperando. 
 
Si tuviste recientemente un fracaso, si tuviste un revés de la vida, si tuviste de alguna manera una caída; hoy el Padre Celestial te dice: –Levántate, mi campeón quiero que sigas avanzando, quiero que sigas creciendo, quiero que sigas madurando, yo soy tu padre y no te desecho, yo soy tu padre y no te abandono, yo soy tu padre y estoy aquí para levantarte. 
 
Qué te parece si oramos y le pedimos al Padre Celestial que nos dé ese ánimo en nuestro interior para ponernos de pie nuevamente y volvernos a levantar.
 
ORACIÓN 
 
Padre celestial, en el nombre del Señor Jesucristo de Nazaret, nos dirigimos a ti y en el día de hoy nos has hablado de manera clara y directa. Hay muchas personas que tienen un concepto equivocado de lo que significa volverse a levantar, levantarse de nuevo. 
 
Hay personas que tienen el concepto que levantarse de nuevo es para fracasados, que levantarse de nuevo es para los que tropezaron, los que no lo lograron. Pero, mi Dios, hoy nos das un nuevo concepto de lo que significa levantarse de nuevo porque volverse a levantar es para los que avanzan, volverse a levantar es para los que están andando, volverse a levantar es para los que desafiaron el estancamiento, volverse a levantar son los que se dirigen hacia la meta que tienes destinada para ellos, volverse a levantar es para valientes.
 
Señor, hoy reconocemos que sin ti y sin tus fuerzas, no seríamos capaces de volvernos a levantar. Reconocemos que nos debemos a ti, reconocemos que son tus fuerzas Señor, las que nos inspiran; reconocemos que es tu mano poderosa la que se extiende sobre nosotros, y nos ha levantado en tantas ocasiones.
 
Padre nos das la confianza de que cuando encontremos un nuevo tropiezo, tú estarás ahí para levantarnos. Y no es para fracasados volverse a levantar, es para los que están avanzando en la vida, es para los que han desafiado al estancamiento y han determinado ir y pelear por sus sueños, por las metas y los logros que tú tienes predestinados para cada uno de ellos. 
 
Mi Padre Celestial, hoy Yo te doy las gracias por esta oportunidad que nos das y bendigo a cada persona que está que por medio de El Devocional leyendo el mensaje de tu palabra.
 
En el nombre del Señor Jesucristo de Nazaret.
 
Amén y amén.

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